sábado, 18 de junio de 2016

#100x100 masterhouses 003 // VILLA MÜLLER

 Adolf Loos // Praga (República Checa) // 1928-1930



En 1898, cuando Adolf Loos tenía 28 años escribió:
“La primera condición para que un objeto aspire al calificativo de bello es que no vaya contra la conveniencia”.
 La Villa Müller recién construida. Praga (1930)



Cuando la familia Frantisek Müller estrenaba su villa en Praga – el 4 de marzo de 1930 - nuestro arquitecto contaba ya con 60 años de edad. Con una carrera profesional completa, heroica y a contracorriente, Loos ya había consolidado los principios de su riguroso método de entender el hecho arquitectónico; el Raumplan.

Ese mismo año de 1930, junto a la Villa Müller, se completaron también dos de las obras más paradigmáticas del Movimiento Moderno; la Villa Saboye de Le Corbusier y la Villa Tugendhat de Mies van der Rohe. Mientras estas dos obras se convertían en el centro de atención de los discursos internacionales sobre arquitectura, a la Villa Müller únicamente se la admiró por su contundente volumetría cúbica, sin que nadie llegase a entender la riqueza espacial que guardaba en su interior. Considerada por el mismo Loos, como la más bella de sus obras, la Villa Müller condensa en su totalidad la madurez creativa y los principios que siempre defendió a lo largo de su carrera.

Como en todas las grandes obras de arquitectura, en la Villa Müller se produjo la coincidencia de un cliente inteligente y sensible, con la capacidad creativa de un buen arquitecto. Frantisek Müller era el heredero de una de las grandes constructoras de la región de la Bohemia y Praga. Dedicado a la gerencia de la empresa, al igual que Loos, se sentía atraído por los avances técnicos. Con el traslado de su empresa a la capital de Checoslovaquia, decidió construirse una residencia particular que resultase a la vez un emblema arquitectónico construido por su propia empresa, especializada en trabajos de hormigón armado. La amistad de Frantisek Müller con el arquitecto Karel Lhota – que había trabajado anteriormente con Loos en diversos trabajos - éste recomendó a Loos para la realización del proyecto. Tras aceptar la propuesta, se produjo una nueva colaboración entre ambos arquitectos, por lo que la autoría de la obra es de justicia que pertenezca a ambos.*

Maqueta de la Villa Müller.

El arquitecto Karel Lhota (primero por la derecha) fue quién recomendó a Frantisek Müller (primero por la izquierda) para que contactara con Adolf Loos (en el centro).



La Villa Müller en obras (1929). Construida por la empresa de Frantisek Müller, especializada en trabajos de hormigón armado.



Situada a las afueras de Praga, en una ladera con fuerte pendiente, el volumen cúbico de la Villa Müller supuso toda una trasgresión de las normas imperantes, hasta el punto que las obras se paralizaron en el mes de febrero de 1929.* La amplia terraza plana y transitable en la cubierta, su cuerpo en voladizo correspondiente al comedor, y la terraza en planta baja utilizada a modo de podio, supusieron todo un desafío a la arquitectura de su época. 

El edificio aparece ante el observador como un modelo de la nueva arquitectura, con su color blanco - sin imitar materiales nobles - y sus carpinterías de cantos limpios, pintadas de amarillo para ser identificadas como elementos independientes del muro. La disposición de la vivienda, acorde con su adaptación al terreno, hace que el movimiento de los espacios se produzca por cambios de niveles escalonados. La entrada situada en la parte más alta de la parcela, da acceso a los peatones por la fachada paralela a la calle y la de los coches desde un camino perimetral que conduce hasta el garaje.


La Villa Müller inicialmente sólo fue admirada por su contundente volumetría cúbica.


Plantas y distribución


Sección Raumplan



Alzado lateral



Las carpinterías aparecen como cantos limpios, pintadas de amarillo para ser identificadas como elementos independientes del muro.


Interiormente, Loos separó la zona de reservada a la familia de la del servicio, siguiendo su modelo espacial del Raumplan y colocando una segunda escalera con ascensor. Varias escaleras más comunican el salón, el comedor, la habitación de la señora Müller y los dormitorios de la familia, evitando la interferencia del servicio con la vida familiar. Loos ennobleció el interior –el mundo privado- de la casa usando materiales específicos para cada ambiente: piedra travertina en el exterior de la entrada, azulejos verdosos en el vestíbulo, mármol cipolino jaspeado en verde en el salón principal, madera de caoba en el comedor, baldosas de Delft en la biblioteca y madera de limonero para la cámara privada de la señora Müller.**



Salón principal en construcción.

Salón principal. 


Sección y axonometría mostrando el modelo espacial del Raumplan.




Vistas interiores de la vivienda.

La casa, habitada por la familia hasta la muerte de señora Milada Müller en 1968, es un reflejo de las vicisitudes socio-políticas y culturales de la misma ciudad de Praga. Adquirida por el gobierno Checo en 1995, comenzó una nueva etapa para la Villa Müller al convertirse en museo y centro de estudios Adolf Loos. Tres años más tarde, con la declaración de Monumento Nacional, en 1998 - 70 años después de iniciarse su construcción - se llevó a cabo su restauración, que quedó terminada en el año 2000, convirtiéndose en el mejor homenaje al talento y maestría de éste gran arquitecto del siglo XX que fue Adolf Loos.


Jordi Guerrero | Hasxx_teoría




Adolf Franz Karl Viktor Maria Loos (1870–1933)




* La sencillez que esconde espacios complejos. Enrique Domínguez Uceta. "Casas con Arte 2". Grupo Unidad Editorial, Revistas, S.L.U.

**Loos. August Sarnitz. Ed. Taschen (2003)


LA VILLA MÜLLER EN 3D



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